El Dominio Personal representa el cimiento espiritual de las Organizaciones Inteligentes, y sus raíces se nutren de las tradiciones espirituales de Oriente y Occidente (Senge,16). Su fundamento reside en el innegable protagonismo del ser humano, de la gente en la administración de empresas.
El Dominio Personal es la disciplina del crecimiento y del aprendizaje personal. Trasciende tanto las competencias como las destrezas aunque se basa en ellas. Trasciende la apertura espiritual aunque requiere crecimiento espiritual. Significa abordar la vida como una tarea creativa, lo cual implica:
- Una continua clarificación de lo que es verdaderamente importante para nosotros.
- Aprender a ver la realidad con mayor claridad.
- La yuxtaposición (una clase de asociación entre individuos sustanciales o cosas) entre la visión (lo que deseamos) y la clara visión de la realidad (dónde estamos realmente) genera lo que Senge denomina la "tensión creativa": una fuerza para unir ambos puntos causada por la tendencia natural de la tensión a buscar resolución. La esencia del Dominio Personal consiste en aprender a generar y sostener (en suma: gestionar) la tensión creativa en nuestras vidas.